De hecho, predetermina los cambios tectónicos en la antropogénesis.
El reconocimiento y la aceptación orgánica, por parte del hombre moderno, de una nueva Religión Vital, será un desencadenante permanente, en la formación de un nuevo y brillante futuro, la civilización humana.
Nacerán niños hermosos, inteligentes, dotados de superpoderes, con una Constitución psicofísica especial, que realmente, podrán resistir con éxito, la criminalidad planetaria total.
La Era de la generación perdida, el tiempo de los bandidos y los esclavos, terminará.